Ellos han de ser parte activa y creativa en la elaboración y ejecución de los proyectos pastorales en favor de la comunidad. Esto exige, de parte de los pastores, una mayor apertura de mentalidad para que entiendan y acojan “el ser” y el “hacer” del laico en la Iglesia, quien, por su Bautismo y su Confirmación, es discípulo y misionero de Jesucristo.
En otras palabras, es necesario que el laico sea tenido muy en cuenta con un espíritu de comunión y participación? (D.A. 213)
Por lo mismo y otros aspectos más, que están plasmados en los Documentos desde el Vat.. II, Medellín, Puebla, Sto. Domingo, Christifidelis Laici y ahora Aparecida, es reconocer que hay laicos comprometidos con diferentes capacidades e inclusive con formación, capacitación y procesos adecuados
para colaborar:
? en la revisión de estructuras
? planes de formación
? y proyectos
en las realidades particulares de las diferentes regiones y provincias,
? tanto dentro
de la Congregación
? como en el mismo caminar de las Comunidades de
Asociados.