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Como ya es conocido por los que estamos involucrados en la Familia Oblata: “El Carisma
es un don del Espíritu a la Iglesia” por lo que está claro no pertenece a nadie y sin embargo es para todos aquellos que lo conocemos y queremos seguir a Jesús de acuerdo a la visión misionera de San Eugenio de Mazenod desde nuestro propio estado de vida. Los Laicos sólo somos uno de esos posibles estados (religiosos(as), sacerdotes, diáconos, etc.) de quienes buscamos vivir el carisma oblato. Habemos en diferentes partes del mundo con nuestra propia cultura, idiosincrasia, realidad. Al igual que en todas las comunidades de Laicos Asociados de otras partes, en México tenemos pautas y guías para poder caminar con una identidad clara como oblatos desde nuestra vocación como laicos. Recordemos que todos los laicos de América Latina estamos llamados a la Misión (D. Aparecida) y nosotros caminamos de acuerdo al pensamiento Mazenodiano. No es hacerse miembro
de un grupo o club social, en realidad es un llamado a vivir el carisma y hacerlo como
opción de vida, por lo que no todos quienes inician el caminar aquí llegan a hacer compromiso. Por lo general nos vamos integrando a las comunidades que hay
en el país (Guadalajara, México D.F. que son 4, Puebla) por invitación de
otros laicos asociados y de oblatos, se inicia así un proceso de formación
básica de un año, aprendiendo y creciendo en los tres pilares del
Carisma Oblato: Amor a Jesucristo, vida en Comunidad
y la Misión con la veneración a la Inmaculada.